12.pngCÓMO ARRUINAR TU VIDA DURANTE TUS VEINTE AÑOS
Jonathan Pokluda

No existe persona que alguna vez planee arruinar su vida. Nadie tiene por meta fracasar; tampoco, el fracaso es parte de las resoluciones de Año Nuevo ni la parte integral de una planificación para los cinco próximos años de la vida de una persona. Los niños no sueñan con crecer para transformarse en alcohólicos; los estudiantes no van a clases para aprender a quebrar en los negocios; los novios no van al altar esperando que su matrimonio fracase. 

Sin embargo, la ruina sí ocurre en la vida de las personas (demasiado a menudo). Esto sucede debido a las decisiones que tomamos. Tomamos muchas de nuestras decisiones cuando somos relativamente jóvenes (lo suficientemente mayores para tomar decisiones importantes, pero lo suficientemente jóvenes para que esas decisiones tengan consecuencias desastrosas). En otras palabras, estas son decisiones de jóvenes adultos. 

¿Cómo podemos evitar ese tipo de errores? Podemos comenzar por escuchar la sabiduría de Dios a través del rey Salomón. Aunque Salomón enfrentó grandes desafíos más adelante en su vida, debido a que dejó de seguir sus propios consejos, él fue uno de los hombres más sabios que ha existido y Dios preservó algunos de sus mejores consejos en el libro de Proverbios. 

A continuación, encontrarás siete formas en las que puedes arruinar tu vida mientras aún tienes veinte años (basándonos en lo opuesto al consejo de Salomón) junto con una resolución de lo que puedes hacer en su lugar.

1. Haz lo que quieras

Esta es la mentira más grande que creí cuando tuve veinte años. Pensé que podía hacer lo que quisiera y salirme con la mía. Pensé: «soy joven y no estoy haciéndole daño a nadie». No obstante, hoy me he dado cuenta de que esto no es así. 

En este preciso momento, estás en el proceso de convertirte en lo que serás algún día. Te estás preparando para ser un gran cónyuge, padre o madre, empleado y amigo, o para ser lo opuesto a eso. Todo lo que haces ahora te llevará a uno de esos caminos. 

«El simple todo lo cree, pero el prudente mira bien sus pasos» (Pr 14:15). 

Resolución: haz lo que Dios quiere que hagas.

2. Vive fuera de tus posibilidades

Vivo en la ciudad en donde prácticamente se inventó el concepto de ser un millonario de cartón. Sin embargo, cuando gastas más de lo que puedes pagar, igual tienes que pagarlo (más el interés). Al vivir «la buena vida» ahora, aseguras vivir la mala vida del pago de deudas, de los reajustes y de las preocupaciones económicas en las décadas futuras de tu vida. Muchas personas hoy aún están pagando las experiencias que vivieron hace muchos años, mucho después de haber olvidado la «gratificación instantánea». 

«El rico domina a los pobres, y el deudor es esclavo del acreedor» (Pr 22:7).

Resolución: vive con menos de lo que ganas. 

3. Alimenta una adicción

Ya sea alcohol, dinero, drogas, pornografía, compras u otra atracción, la mayoría de las personas tienen una adicción de algún tipo. Estas adicciones traen muerte: muerte literal o muerte de relaciones, de libertad y de gozo.

¿Cómo ocurren las adicciones? Tú las alimentas. Cuando alimentas algo, crece. Mientras más alimentas a una adicción, más fuerte crece y más difícil es detenerla. La sabiduría está en detenerse ahora, no después. Solo se torna más y más difícil después de cada «última vez». 

«La justicia de los rectos los librará, pero los traidores en su codicia serán atrapados» (Pr 11:6).

Resolución: haz que tus adicciones mueran de hambre.

4. Anda con necios

Hecho: te estás convirtiendo, en cierto sentido real, en la persona con quien te juntas. Se dice que eres el promedio de las cinco personas con las que más pasas tiempo. Haces lo que ellos hacen (porque lo hacen juntos), acoges sus ideas y creencias e incluso aprendes sus gestos y su idioma. 

Por tanto, si te juntas con necios, te convertirás en uno. No obstante, si te juntas con sabios, comprometidos a seguir a Cristo y a marcar una diferencia con sus vidas, entonces serás sabio. 

«El que anda con sabios será sabio, pero el compañero de los necios sufrirá daño» (Pr 13:20). 

Resolución: anda con sabios. 

5. Cree que esta vida se trata completamente de ti

Eres una de casi 7,6 mil millones de personas vivas actualmente, y aunque eres especial, así también lo es cada una de las otras 7.600.000.000 personas en el mundo (y los millones y millones que vinieron antes, pero que ahora están muertos y olvidados). No eres la estrella de este espectáculo. Tienes un cameo que muy pocas personas verán y que será olvidado tan pronto como cambie la pantalla.

Las personas que se convierten en la realidad más grande en sus mundos son disfuncionales. Siempre terminan decepcionadas o dementes. Cuando dejan esta vida, su mundo desaparece; realmente no dejan ningún impacto profundo. Si quieres ser importante y marcar la diferencia, vive para Dios y sirve a otros con tu vida. Jesús fue nuestro más grande ejemplo de esto. Él nos sirvió al morir voluntariamente por nuestros pecados en la cruz. La persona más poderosa que jamás haya vivido usó su poder para servir (Mr 10:45; Fil 2:5-8). Al morir, él nos rescató del pecado y compró el poder que necesitamos para servir a otros con nuestras vidas.

«Delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la arrogancia de espíritu» (Pr 16:18).

Resolución: sirve a otros con tu vida.

6. Vive para la gratificación inmediata

Casi nada que realmente valga la pena llega rápidamente. Toma tiempo y disciplina convertirse en un atleta olímpico (o simplemente llegar a estar en forma), obtener un grado académico, ser un contador público, convertirse en un buen esposo o en una buena esposa. Muchas de las cosas que realmente quieres a largo plazo se pueden descarrilar al consentirte en el momento. ¿Quieres tener un matrimonio asombroso o solo una noche increíble? ¿Quieres retirarte en 36 años o manejar un auto de lujo por los próximos 36 meses? En cada caso, escoger la segunda opción hace más difícil (o imposible) tener la primera. 

«Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio, pero el necio todo lo disipa» (Pr 21:20).

Resolución: espera lo mejor de Dios. 

7. Evita la rendición de cuentas

Todos tenemos la tendencia a estropear algo, a estar ciegos ante nuestros propios fracasos o a convencernos a nosotros mismos de que podemos cambiar en nuestras propias fuerzas, aunque nunca haya funcionado antes. Es por eso que Dios nos creó para vivir en comunidad con otros: así podemos animarnos mutuamente, señalarnos los puntos ciegos y tener ayuda en tiempos de debilidad. 

¿Estás yendo a una comunidad y teniendo rendición de cuentas o estás huyendo de ellas? La razón por la que las personas evitan la rendición de cuentas es porque no quieren ser corregidos, aunque eso signifique que continuarán haciendo lo que está arruinando sus vidas. Si realmente quieres cambiar y verdaderamente quieres poner a Dios primero cada día, entonces haz una cosa simple como primer paso: busca una comunidad Cristocéntrica. 

«El que ama la instrucción ama el conocimiento, pero el que odia la reprensión es torpe» (Pr 12:1).

Resolución: no hagas nada de esto solo.

En quién te convertirás mañana

Las personas no deciden arruinar sus vidas. Esperamos ser grandes empleados o dueños de negocios. Esperamos ser grandes madres, padres, esposos o esposas. Esperamos ser exitosos y contribuir a la sociedad. Esperamos ser fieles en nuestro andar con Jesús, pero todos los caminos de fidelidad comienzan con pequeños pasos de fidelidad. Los grandes adultos maduros son creados por medio de la fidelidad de los jóvenes adultos. 

Te estás convirtiendo en algo y las resoluciones que hagas y mantengas hoy formarán a la persona en la que te convertirás mañana. ¿Quién quieres ser cuando crezcas? Serás esa persona más pronto de lo que piensas. ¿Qué estás haciendo para convertirte en esa persona hoy? 

Jonathan Pokluda © 2018 Desiring God. Publicado originalmente en esta dirección. Usado con permiso. Traducción: María José Ojeda


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Jonathan Pokluda
 
es líder de The Porch, uno de los pastores que enseña en la iglesia Watermark Community y autor del libro Welcome to Adulting [Bienvenido a la adultez]. Él y su esposa, Monica, viven con sus tres hijos en Dallas.


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