Sexualidad1Portada.pngCÓMO ABORDAR LA SEXUALIDAD CON ADOLESCENTES
Michael Guyer

En nuestras familias y en nuestras iglesias, demasiado a menudo retrasamos la conversación sobre sexualidad con nuestros adolescentes y, una vez que hablamos, somos reaccionarios. Esto es algo que no debería suceder. La mesa de la cocina y el living son quizás los mejores lugares para la discusión y la iglesia está llamada a equipar a su pueblo para seguir a Cristo y hacer discípulos en la cultura. 

Debemos hablar sobre estos asuntos: homosexualidad, atracción hacia el mismo sexo, género fluido, pornografía e inmoralidad sexual, y debemos hacerlo con claridad y compasión. Dentro de nuestro clima cultural, no podemos retraernos por miedo o quedarnos en silencio por ignorancia ya sea en casa o en la iglesia. Ahora es tiempo de comprometernos. Ahora es tiempo para las respuestas honestas a las preguntas difíciles. Ahora es el tiempo de escuchar bien y de hablar la verdad en amor. Ahora es tiempo de abordar los asuntos de la sexualidad con tus adolescentes. 

1. Debemos ayudar a los adolescentes a ver la Biblia como su autoridad y guía

El asunto de la sexualidad está muy relacionado a la fiabilidad de la Biblia para muchos adolescentes. Demasiados adolescentes no están lo suficientemente enraizados en la Biblia para discutir respuestas bíblicas a este asunto y la Biblia no funciona con autoridad en sus vidas.

Kevin DeYoung está en lo correcto: «El desafío que se encuentra ante la iglesia es convencernos a nosotros mismos, tanto como a todos, que creer en la Biblia no nos hace intolerables, así como reflexionar en los tiempos no nos hace relevantes[1]».

Este desafío significa dos cosas:

  • No debemos tener miedo de enseñar lo que la Biblia dice sobre la sexualidad, pero hagámoslo con gracia, amor y claridad. No descuidemos, desestimemos ni neguemos lo que Dios ha dicho claramente (si bien lo que decimos es importante, la manera en cómo lo decimos nunca ha sido más importante). No destaquemos los asuntos de la sexualidad como si fueran todo contra lo que la Biblia habla. Al contrario, enseñémosles lo que Biblia dice sobre la sexualidad a la luz de su imagen general: la bondad del diseño de Dios para los seres humanos y la buena noticia de la redención de Dios. La Biblia nos invita a algo mucho más grande y mejor que nuestros deseos sexuales rotos: conocer y disfrutar al Dios que nos hizo y nos redimió. 
  • No omitamos enseñar la razón por la que la Biblia es confiable y por la que funciona como nuestra autoridad suprema. Los estudiantes necesitan saber lo que la Biblia dice, pero también necesitan saber por qué pueden confiar en ella. Esto comienza con demostrar una alta visión de la Palabra de Dios y su autoridad en nuestra enseñanza. También involucra mostrarle a los estudiantes lo que la Biblia dice sobre sí misma y cómo es históricamente confiable. Esto no puede darse por sentado o defenderse de la boca hacia fuera. Debe ser evidente en nuestras prácticas y explícito en nuestra enseñanza. 

2. Debemos escuchar a los adolescentes

Aunque existen muchas cosas esenciales e importantes que necesitamos enseñarles a los adolescentes sobre género y sexualidad, es imperativo que aprendamos a escuchar bien. Debemos estar dedicados e involucrados en las vidas de los estudiantes para así tener la oportunidad de escuchar. Cuando se trata de discutir los asuntos de la sexualidad (en especial, temas de homosexualidad y género) asegurémonos de conocer las historias de estudiantes que están luchando con estos asuntos o que tengan amigos que lo estén. Muchos adolescentes temen ser etiquetados como críticos o intolerantes, especialmente cuando tienen amigos que se identifican como homosexuales o como transgéneros. Necesitamos escuchar esta lucha y hablarle directamente con gracia y verdad. Debemos crear espacios donde los estudiantes no solo reciban la Palabra de Dios sino que donde puedan discutir sobre sus vidas y aplicar la Palabra de Dios a áreas específicas de ella. 

3. Debemos ser pacientes con los adolescentes

Este tema no puede ser abordado en una serie de sermones y luego ser guardado en un estante. Debe ser abordado fielmente a medida que enseñamos la Biblia en nuestros ministerios. También debe ser abordado personalmente por medio de relaciones de discipulado. En casa, los padres deben estar equipados con recursos para discutir estos temas con sus hijos en la mesa.

A la luz de nuestro clima cultural actual, muchos adolescentes probablemente tomarán una actitud blanda respecto a estos temas y quizás incluso no estarán de acuerdo con la clara enseñanza de la Palabra de Dios, especialmente cuando se trata de aspectos políticos (por ejemplo, matrimonio entre personas del mismo sexo). Mientras no podemos transar el consistente testimonio bíblico sobre el diseño de Dios para el género y la sexualidad, tampoco debemos cortar la comunicación con estudiantes la primera vez que ellos retroceden por estar en contra. Como todas las áreas del discipulado, debemos comprometernos pacientemente a caminar junto a los adolescentes mientras siguen conociendo y madurando en Cristo. Pero, por favor, no me malinterpretes: esta no es una postura donde se pueda estar o no de acuerdo. 

4. Debemos mantener el enfoque en la buena noticia del Evangelio

Cualquier cosa que hagamos, independientemente del asunto que abordemos, no podemos desviar nuestro enfoque de la esperanza del Evangelio. Seguir a Cristo es difícil e implicará sostener posturas que no son populares dentro de nuestra cultura. No solo debemos dejar en claro el Evangelio en nuestra enseñanza, debemos mostrar por qué el Evangelio realmente es una buena noticia. Debemos mostrarle el valor de Jesús en la manera en que vivimos y en lo que enseñamos. Debemos destacar el gozo de conocer y ser conocido por nuestro Redentor. Debemos mostrar cómo el Evangelio es realmente una buena noticia para las vidas de los adolescentes en nuestra cultura. El Evangelio es una buena noticia para todas las personas sin importar edad, género, raza o sexualidad.

  • Es la buena noticia de que Dios vino a buscar y a salvar a los perdidos (Lc 19:10).
  • Es la buena noticia de que nuestro antiguo yo se fue y ahora tenemos una nueva identidad en Cristo (Col 3:1-11; Ef 4:17-32).
  • Es la buena noticia de que nuestro pasado no nos define, tampoco nuestras circunstancias presentes limitan la obra que Dios quiere hacer en nosotros y por medio de nosotros (Fil 3:12-14).
  • Es la buena noticia de que Dios vino a liberarnos de la esclavitud y de la vergüenza del pecado (Lc 4:18-19; 1 Jn 1:9).
  • Es la buena noticia de que Dios perdona la culpa de nuestro pecado (Mr 2:1-12; 1 Jn 1:9).
  • Es la buena noticia de que Dios cargó toda la ira de Dios en nuestro lugar (Ro 3:2-26, 5:1).
  • Es la buena noticia de que Dios nos llevó del gobierno del pecado a su Reino glorioso (Mr 1:15; Col 1:13-14).
  • Es la buena noticia de que Dios nos hace una nueva creación en Cristo (2Co 5:17).
  • Es la buena noticia de que Dios nos lleva de la muerte a una vida nueva y abundante (Ef 2:1-10; Jn 3:3-5, 10:10).
  • Es la buena noticia de que Dios comienza la restauración de todas las cosas (Ro 8:19-20), incluso de nuestros deseos sexuales rotos.

El Evangelio ofrece un mejor camino para los adolescentes en medio de nuestro mundo hiper sexualizado. Ahora es tiempo de meternos en la Palabra de Dios, acercarnos a nuestros prójimos, hablar y vivir con compasión y sin transar mientras abordamos los asuntos de la sexualidad con nuestros adolescentes.


[1] Kevin DeYoung, ¿Qué enseña la Biblia realmente acerca de la homosexualidad?, Poemia Publicaciones, 2016, p. 143 [traducción propia].

Reproducido de GoThereFor.com, publicado por Matthias Media (www.matthiasmedia.com). Propiedad literaria. Todos los derechos reservados. Usado con permiso. Publicado originalmente en en Declare and DisplayTraducción: María José Ojeda


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Michael Guyer
es el pastor de estudiantes en la iglesia Open Door y estudia un PhD en Southeastern Seminary. Él también se está preparando para liderar un equipo plantador de iglesia en Ann Arbor, Michigan (tccannarbor.com). Le encanta demasiado el café, disfrutar de amigos y familia, hacer discípulos, conectar con la cultura y plantar iglesias. Escribe para ayudar a otros a deleitarse, declarar y mostrar el Evangelio en toda la vida.


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